El objetivo principal de la creación de la identidad corporativa es hacer visible el posicionamiento estratégico de una marca, de modo que la ventaja competitiva, la naturaleza y autenticidad de la empresa, producto o servicio sea reconocible y se diferencie claramente de sus competidores.
La creación de la identidad corporativa es indispensable para conseguir desarrollar el branding y la personalidad de la marca. El posicionamiento estratégico de una marca se logra cuando conseguimos ser algo importante en la vida del consumidor y esto se alcanza definiendo para la marca unos atributos, patrones y sistemas identitarios, ante los cuales su público reaccione sensiblemente de forma positiva, como en el proyecto integral de branding para los dulces tradicionales de Sa Sucreria.



El posicionamiento estratégico de marca en la creación de la identidad corporativa
Con un posicionamiento estratégico de marca, la creación de la identidad corporativa consigue ser más consistente y significativa, logrando conectar la marca con sus clientes, generando confianza, poniendo el acento en lo que la hace diferente y consiguiendo que nuestra comunicación sea más efectiva, como en el diseño de la identidad de la Fereración empresarial FEGP.

Cuando nuestra marca cuenta una historia en la que vinculamos la experiencia de consumo con el estilo de vida del consumidor, conseguimos establecer vínculos y cambiamos la percepción de la compra del producto o servicio por algo superior. En estos casos, la creación de la identidad corporativa es fundamental para ser reconocibles y recordados, como en el caso de la identidad para el nuevo proyecto educativo de la editorial edebé, donde la identidad se hace extensiva a toda la comunicación.



En qué consiste la creación de la identidad corporativa
La identidad corporativa consiste en el conjunto de elementos gráficos y visuales que contribuyen a representar y hacer reconocible una marca. La creación de la identidad corporativa tiene como elemento central el diseño del logotipo y las lineas maestras identitarias que definirán los aspectos visibles de la marca, como pueden ser los colores, las tipografías y los sistemas gráficos propios, que servirán para diferenciar la marca de competidores y del mercado en general. La identidad corporativa se normaliza a traves de un manual o libro de estilo, como el manual de identidad corporativa que diseñamos para Catalunya Emprèn.



La identidad corporativa da forma al adn de la marca
En la creación de la identidad corporativa se debe tener en cuenta cómo su código visual transmitirá en cualquier comunicación publicitaria o corporativa, el posicionamiento estratégico de marca y los valores de la empresa.
Más allá de la identidad visual, representada por un logotipo, un símbolo y todo un sistema gráfico, la creación de la identidad corporativa debe contribuir a expresar el adn de la marca, lo que queremos ser para nuestros clientes y controlar cómo será percibida la empresa, producto o servicio en todos sus ámbitos. La identidad corporativa da forma gráfica aquello que hace distinta nuestra marca de los competidores, dando forma al universo visual particular de la empresa en forma de mensajes, visuales y signos de identidad propios, lo que técnicamente definimos como «hacer branding«.


La creación de la identidad corporativa es una herramienta de diferenciación
Si entendemos por marca el conjunto de tangibles e intangibles percibidos por sus públicos, consumidores, clientes o usuarios, vinculados a una promesa de experiencia de satisfacción asociada al uso o consumo del producto o servicio adquirido. La creación de la identidad corporativa contribuye que la promesa de satisfacción que emite la marca sea reconocible, pueda ser recomendada y fomenta la repetición de compra por reconocible, como en la identidad visual que diseñamos para la productora de cine, música y teatro ymás.



La creación de la identidad corporativa corporativa radica en la coherencia visual de nuestro branding, del dialogo que podemos establecer con nuestros consumidores, de la consistencia corporativa que transmitamos con nuestros mensajes, de la capacidad otorgar a nuestra comunicación rasgos diferenciadores y de tener empatía y conexión en cada una de nuestras propuestas. Cuando todo esto sucede, marca y cliente conectan, haciendo de este modo efectivo el principio del branding, generar atención, mostrarse distintos, ser reconocibles y hacer que vivan y sientan la marca cómo algo único e irrepetible.

